vulnerabilidad

Debido a la educación que hemos recibido de generaciones anteriores, hemos aprendido a ocultar y a esconder nuestra vulnerabilidad. Y la pregunta es, ¿DEBO MOSTRARME VULNERABLE?

La respuesta es bien sencilla: SÍ, DEBO MOSTRAR MI VULNERABILIDAD. Necesitamos para nuestro equilibrio emocional manifestarnos vulnerables. Es ilógico pensar que podemos vivir sólo mostrándonos fuertes, porque no es cierto. No estamos siempre fuertes, en ocasiones y por diversos motivos, nos podemos sentir más débiles, desconfiados o inseguros. Y sentirse así está completamente dentro de la normalidad, es más, es necesario.

Te invito a revisar cuándo fue la última vez que te expusiste vulnerable. Si ves que hace tiempo de ello, debes entender que te estás engañando. Si no lo muestras, pero al menos le das espacio en tu intimidad y te lo permites, el daño no es tan grave. Aunque a veces es muy recomendable mostrarse así con alguna persona cercana en la que confíes.

Te invito a una nueva revisión, ¿tienes ese confidente con el que poder exponerte? Realmente es una figura importante con la que debemos contar. Es necesario para todo ser humano, expresarse y sentirse escuchado. Al fin y al cabo, somos seres sociales y necesitamos de las relaciones, pero no de aquellas que se reducen tan solo a tomar unas cervezas.

¿Por qué nos cuesta exponernos vulnerables?

Normalmente tiene que ver con un pensamiento infantil instaurado y como dije anteriormente, por la educación recibida. “No llores, hay que ser fuerte, tú puedes con esto…” y frases de este tipo nos invitan a guardar nuestro momento de debilidad. A la gente le suele importar verte alicaído o triste, y por eso, siempre invocan tu fuerza lo antes posible, sin entender que es necesario transitar por esa emoción.  

El pensamiento infantil tiene que ver con la maldad entre niños que, en ocasiones, se respira en los colegios. Si te muestras débil, te conviertes en el blanco de todas las burlas y el foco de todo aquel que quiere resaltar. En este escenario es totalmente comprensible no mostrarte vulnerable. El problema surge cuando no lo equilibramos, y lo establecemos como una pauta a seguir en todos lo escenarios. El niño no lo supo hacer de otra forma, no sabía todo esto y no siempre sabía diferenciar lo que era un entorno seguro del que no.

Si estás pensando en la familia como lugar seguro, piensa que a veces esas familias también eran ambientes hostiles. Y no sólo me estoy refiriendo a familias desestructuradas, si no hogares donde el papá o la mamá tienen comportamientos que, sin saberlo, hacen que sus hijos se sientan pequeñitos. Frases como “eres tonto”, “siempre te pasa lo mismo”, “otra vez con eso”, “qué pesado eres” … hacen que no encuentres el espacio para expresarte. Sin embargo, tienes que entender esta premisa: el niño no supo hacerlo, pero el adulto debe aprender.

Esto provoca que cuando llevas mucho tiempo con esta actitud, acabas amputando tu capacidad de expresar lo que sientes, no consigues trasmitir con claridad tus emociones ni logras que te entiendan. La no muestra de vulnerabilidad también puede causar otro efecto, el que parezcas insensible, lejano o que no seas capaz de ser empático.

Débil

Ventajas de mostrar tu vulnerabilidad

Sin duda, la ventaja más importante es la LIBERACIÓN que sientes al poder quitarte la armadura, aunque sea por un momento. El hecho de poder dejar de mostrarte fuerte y capaz, permite un gran alivio que, a veces es lo que buscan las personas que vienen a terapia. En la mayoría de las ocasiones, cuando las personas se permiten mostrarse, lo que le sigue es un suspiro. Y es que, por fin, pueden respirar.

Otra ventaja, es que, si tú te abres, te expresas y enseñas todo eso que, a priori, te hace débil, estás SANANDO LA HERIDA. Debes saber que una herida que está súper protegida, sin roces, se convierte en una zona delicada; pero si la expones al roce y al contacto, se convierte en una zona normalizada. Y fíjate en la energía que ahorras en intentar ocultar y proteger la zona dañada.

Por supuesto, la vulnerabilidad influye directamente en la conexión con los demás. Si quieres sentir una vinculación real con otra persona y sentir cosas especiales, ÁBRETE y que la otra persona se ABRA. En las formaciones sobre terapia que son experienciales, es decir, aprendemos la técnica usándola con nosotros mismos, esto se hace evidente. Al poco tiempo de estar con personas que no conocías de nada, generas un sentimiento profundo de respeto y en ocasiones, de admiración. Cuando transciendes de la primera capa, de la armadura, conectas a otro nivel, lo que es mucho más satisfactorio.

Tienes que entender que tú elijes al confidente, es decir, no es una persona tóxica que vaya a utilizar la información que le vas a dar para dañarte, sino todo lo contrario. Cuando somos adultos y le cuentas tu dolor a alguien que te quiere, esa persona aspira a ayudarte. Es tu aliado y tu compañero. Quiero decir con esto que PUEDES ABRIRTE SIN MIEDO. Y siempre, puedes usar el “comodín” de pedirle que se calle, y que solo te escuche. “NECESITO QUE ME ESCUCHES, NO NECESITO OPINIÓN NI CONSEJO”. A veces, esa persona, con toda su buena voluntad, intenta ayudar, pero consigue justamente lo contrario. Y es que, la vocación de ayuda está muy extendida y es fantástica, pero hay que aprender a hacerlo.

Sanar la herida

Mi consejo para explorar tu vulnerabilidad

Si por casualidad te has sentido reflejado/a con este texto y te ha surgido el interés de explorar tu vulnerabilidad, mi consejo es que pruebes a hacerlo primero solo, en intimidad. Y que después, elijas al confidente adecuado y te muestres. Es importante para ti que quede claro cómo te sientes, ya que eso es lo que alivia.

Y si no sabes o no puedes hacerlo, es posible que haya un anclaje que te lo esté impidiendo. En ese caso, no te lo pienses, busca ayuda para este tema concreto y sigue avanzando, pero siempre VIVE LO MÁS FELIZ POSIBLE.

En esta época que vivimos inmersos en un movimiento que no podemos controlar, y que nos ha sobrevenido, la mejor REVOLUCIÓN que podemos hacer es SER FELICES. Si cada uno nos encargamos de nuestra felicidad, cambiaremos el mundo.

One thought on “No muestro mi vulnerabilidad, ¿eso me afecta en algo?

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