Hay momentos en los que sabemos perfectamente qué nos ocurre, pero aun así seguimos reaccionando de la misma manera.

Sabemos que una relación nos genera malestar, pero repetimos ciertas dinámicas. Sabemos que necesitamos poner límites, pero nos cuesta hacerlo. Entendemos racionalmente que no deberíamos exigirnos tanto, pero seguimos sintiendo que nunca es suficiente.

En situaciones así, comprender intelectualmente el problema no siempre basta.

A veces necesitamos detenernos y observar qué estamos sintiendo, qué necesitamos, cómo reaccionamos y qué está ocurriendo en nosotros en el momento presente.

Esta forma de mirar a la persona está muy relacionada con la Terapia Gestalt, un enfoque centrado en aumentar la conciencia sobre nuestra experiencia para comprender mejor cómo pensamos, sentimos y actuamos.

La Terapia Gestalt no busca simplemente explicar por qué somos como somos. Propone prestar atención a cómo estamos viviendo lo que nos ocurre ahora y qué podemos descubrir de nosotros mismos a través de esa experiencia.

¿Qué es la Terapia Gestalt?

La Terapia Gestalt es un enfoque psicoterapéutico humanista que pone especial atención en la conciencia, la experiencia presente y la manera en la que cada persona se relaciona consigo misma, con los demás y con su entorno.

Uno de sus objetivos fundamentales es desarrollar lo que habitualmente se denomina “darse cuenta”.

Es decir, aumentar nuestra capacidad para reconocer:

  • Qué estamos sintiendo.
  • Qué estamos pensando.
  • Qué ocurre en nuestro cuerpo.
  • Qué necesitamos.
  • Cómo reaccionamos ante determinadas situaciones.
  • Qué evitamos.
  • Qué patrones repetimos.
  • Cómo nos relacionamos con los demás.
  • Qué decisiones estamos tomando de manera automática.

En lugar de intentar cambiar inmediatamente aquello que nos incomoda, la mirada Gestalt propone primero observarlo y comprenderlo.

Porque resulta difícil modificar conscientemente algo que todavía no hemos aprendido a reconocer.

¿Qué significa “Gestalt”?

La palabra Gestalt procede del alemán y puede traducirse aproximadamente como forma, configuración o totalidad.

Este concepto resulta importante porque la Terapia Gestalt entiende a la persona como un conjunto.

No somos únicamente nuestros pensamientos.

Tampoco somos únicamente nuestras emociones.

Somos una combinación de experiencias, cuerpo, pensamientos, emociones, necesidades, relaciones, historia personal y contexto.

Por eso una situación puede comprenderse mejor cuando dejamos de observar únicamente una parte y comenzamos a preguntarnos:

¿Qué está ocurriendo en el conjunto de mi experiencia?

Por ejemplo, ante una discusión con nuestra pareja podemos fijarnos únicamente en aquello que ha dicho la otra persona.

Pero también podemos observar:

¿Qué he sentido cuando lo ha dicho?

¿Qué he pensado?

¿Qué ha ocurrido en mi cuerpo?

¿Qué necesidad ha aparecido?

¿Qué miedo se ha activado?

¿Cómo he reaccionado?

¿Esta reacción me resulta familiar?

Ese cambio de perspectiva puede proporcionar información importante sobre nosotros mismos.

¿Cuál es el objetivo de la Terapia Gestalt?

Uno de los principales objetivos de la Terapia Gestalt es favorecer una mayor conciencia de uno mismo.

No se trata únicamente de buscar explicaciones sobre el pasado.

Se trata de comprender cómo nuestra historia, nuestras emociones, nuestras necesidades y nuestros aprendizajes están presentes en la forma en la que vivimos hoy.

La pregunta deja de ser solamente:

“¿Por qué soy así?”

y comienza a convertirse en:

“¿Qué me está ocurriendo ahora cuando sucede esto?”

Esta diferencia puede parecer pequeña, pero cambia mucho la forma de trabajar.

Imagina que una persona tiene grandes dificultades para decir que no.

Puede saber que debería poner límites.

Incluso puede haber leído numerosos libros sobre ello.

Pero cuando alguien le pide algo aparece una tensión inmediata.

Piensa:

“Si digo que no, voy a decepcionarle.”

Siente culpa.

Y termina aceptando.

Desde una perspectiva Gestalt, no trabajaríamos únicamente la idea abstracta de “aprender a poner límites”.

También prestaríamos atención a qué ocurre exactamente dentro de esa persona en el momento en el que intenta ponerlos.

Ahí puede encontrarse una parte importante del proceso.

El “darse cuenta”: uno de los conceptos centrales de la Gestalt

Cuando hablamos de Terapia Gestalt aparece con frecuencia la expresión “darse cuenta”.

Puede entenderse como la capacidad de reconocer nuestra experiencia mientras está ocurriendo.

Por ejemplo:

“Me doy cuenta de que estoy enfadado.”

“Me doy cuenta de que cada vez que alguien me critica intento justificarme inmediatamente.”

“Me doy cuenta de que estoy diciendo que sí cuando realmente quiero decir que no.”

“Me doy cuenta de que cuando alguien se distancia empiezo a pensar que he hecho algo mal.”

“Me doy cuenta de que necesito controlar esta situación porque la incertidumbre me genera miedo.”

Ese instante es importante.

Antes reaccionábamos automáticamente.

Ahora podemos observar la reacción.

Y cuando podemos observar algo, aparece la posibilidad de relacionarnos de otra manera con ello.

Por eso el autoconocimiento ocupa un lugar tan importante dentro de este enfoque.

¿Para qué puede servir la Terapia Gestalt?

La Terapia Gestalt puede utilizarse como un espacio de exploración y autoconocimiento para comprender mejor determinadas emociones, relaciones, comportamientos o conflictos personales.

Cada proceso es diferente, pero puede resultar especialmente interesante cuando una persona desea trabajar aspectos como:

  • Mayor autoconocimiento.
  • Gestión y comprensión emocional.
  • Dificultad para poner límites.
  • Patrones de comportamiento repetitivos.
  • Necesidad constante de aprobación.
  • Relaciones personales.
  • Autoexigencia.
  • Dificultad para expresar necesidades.
  • Conflictos internos.
  • Cambios vitales.
  • Toma de decisiones.
  • Miedo al rechazo.
  • Dificultad para conectar con las propias emociones.
  • Sensación de estar viviendo de manera automática.
  • Búsqueda de mayor coherencia personal.

No significa que la Terapia Gestalt proporcione una respuesta inmediata para cada una de estas situaciones.

El trabajo consiste precisamente en comprender cómo se manifiestan en cada persona concreta.

Terapia Gestalt y autoconocimiento

La relación entre Terapia Gestalt y autoconocimiento es especialmente estrecha.

Muchas veces conocemos una versión racional de nosotros mismos.

Sabemos cómo creemos que somos.

Sabemos lo que pensamos que deberíamos sentir.

Sabemos cómo nos gustaría reaccionar.

Pero nuestra experiencia real puede ser diferente.

Podemos decir:

“No me importa lo que piensen los demás.”

Y descubrir que determinadas críticas nos afectan enormemente.

Podemos pensar:

“No tengo problemas para poner límites.”

Y observar que sentimos culpa cada vez que alguien se enfada con nosotros.

Podemos decir:

“Ya he superado esa relación.”

Y descubrir que determinadas situaciones siguen despertando emociones intensas.

La Terapia Gestalt invita a observar esa distancia entre lo que creemos que somos y lo que realmente experimentamos.

No para señalar contradicciones como errores.

Sino para utilizarlas como información.

La importancia del aquí y ahora

Uno de los conceptos más conocidos de la Terapia Gestalt es el “aquí y ahora”.

Esto puede llevar a pensar erróneamente que la Gestalt ignora el pasado.

No significa eso.

Nuestra historia personal es importante.

Las experiencias de la infancia, las relaciones anteriores, nuestra familia y determinados acontecimientos pueden ayudarnos a comprender muchas de nuestras formas actuales de funcionar.

La diferencia está en cómo se trabaja con esa historia.

El interés no se centra únicamente en reconstruir lo que ocurrió.

También se observa:

¿Cómo está presente aquello hoy?

Por ejemplo, quizá una persona creció en un entorno donde expresar el enfado generaba conflictos.

Eso pertenece al pasado.

Pero actualmente puede seguir sintiendo una fuerte tensión cada vez que necesita expresar desacuerdo.

Ese miedo está ocurriendo ahora.

El pasado ayuda a comprenderlo.

El presente permite observarlo.

¿Qué papel tienen las emociones?

Las emociones ocupan un lugar importante dentro del proceso de autoconocimiento.

No porque debamos obedecer automáticamente todo aquello que sentimos.

Sino porque una emoción puede contener información.

El miedo puede señalar una amenaza percibida.

La rabia puede aparecer cuando sentimos que algo importante está siendo vulnerado.

La tristeza puede acompañar una pérdida.

La culpa puede mostrarnos el conflicto entre lo que hacemos y aquello que creemos que deberíamos hacer.

Pero la emoción no siempre nos dice literalmente qué ocurre.

Por eso resulta útil aprender a observarla.

En lugar de pensar:

“No debería sentir esto.”

podemos empezar preguntándonos:

“¿Qué me está ocurriendo para que aparezca esta emoción?”

Este cambio puede transformar nuestra relación con nuestro mundo emocional.

La importancia del cuerpo en la Terapia Gestalt

Nuestro cuerpo también puede ofrecer información sobre nuestra experiencia.

A veces decimos que estamos tranquilos mientras mantenemos los hombros completamente tensos.

Decimos que algo no nos importa mientras sentimos un nudo en el estómago.

Afirmamos que no estamos enfadados mientras apretamos la mandíbula.

Esto no significa interpretar automáticamente cada sensación física como una emoción concreta.

Las molestias físicas pueden tener numerosas causas y deben valorarse adecuadamente cuando sea necesario.

Pero prestar atención a nuestro cuerpo puede ayudarnos a reconocer aspectos de nuestra experiencia que todavía no hemos expresado con palabras.

Preguntas como:

“¿Qué notas ahora mismo en tu cuerpo?”

“¿Qué ocurre cuando hablas de esta persona?”

“¿Dónde notas esa tensión?”

pueden ayudarnos a detenernos y conectar con lo que estamos viviendo.

Terapia Gestalt y patrones de comportamiento

Muchas personas empiezan un proceso de crecimiento personal porque sienten que están repitiendo determinadas situaciones.

“Siempre termino con el mismo tipo de pareja.”

“Siempre termino ocupándome de todos.”

“No consigo decir que no.”

“Cuando algo empieza a funcionar, termino abandonándolo.”

“Necesito constantemente demostrar que valgo.”

“Cada vez que alguien se distancia pienso que voy a perderlo.”

Cuando aparece un patrón, resulta tentador intentar eliminarlo.

Pero antes puede ser necesario comprenderlo.

¿Qué activa ese comportamiento?

¿Qué sentimos justo antes?

¿Qué creemos que va a ocurrir?

¿Qué intentamos evitar?

¿Qué necesidad estamos intentando satisfacer?

La Gestalt puede ayudarnos a aumentar la conciencia sobre esta secuencia.

Y cuanto mejor comprendemos cómo funciona un patrón, más posibilidades tenemos de experimentar una respuesta diferente.

Terapia Gestalt y creencias limitantes

Nuestra manera de actuar también puede estar relacionada con determinadas creencias que hemos construido a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo:

“Si decepciono a alguien, dejará de quererme.”

“Tengo que ser fuerte.”

“No puedo necesitar a nadie.”

“Si fallo, significa que no soy suficiente.”

“Tengo que hacerme cargo de todo.”

“Si muestro vulnerabilidad, pueden hacerme daño.”

Muchas veces no somos conscientes de estas creencias.

No aparecen necesariamente como frases que repetimos todos los días.

Se manifiestan a través de nuestros comportamientos.

Una persona puede descubrir que trabaja constantemente hasta agotarse.

La cuestión no sería únicamente reducir su carga de trabajo.

También puede ser interesante explorar:

¿Qué significa para ti parar?

Quizá descansar active culpa.

Quizá sentir que no produce nada durante unas horas conecte con una creencia profunda:

“Solo tengo valor cuando soy útil.”

Descubrir estas conexiones forma parte del autoconocimiento.

Terapia Gestalt y relaciones

Las relaciones pueden convertirse en uno de los espacios más importantes para conocernos.

Nuestra manera de vincularnos con otras personas puede hacer visibles aspectos de nosotros que permanecen ocultos cuando estamos solos.

Miedo al abandono.

Necesidad de aprobación.

Dificultad para confiar.

Miedo a depender.

Necesidad de sentirnos imprescindibles.

Dificultad para pedir ayuda.

Tendencia a controlar.

Miedo al conflicto.

Dificultad para mostrar vulnerabilidad.

En una relación no solamente conocemos al otro.

También descubrimos quiénes somos nosotros cuando estamos con otro.

Por eso una pregunta especialmente interesante puede ser:

“¿Qué aparece de mí cuando entro en relación con esta persona?”

Aprender a reconocer nuestras necesidades

Una parte importante del autoconocimiento consiste en desarrollar la capacidad para reconocer nuestras propias necesidades.

Muchas personas identifican con facilidad lo que necesitan los demás.

Pero tienen dificultades cuando intentan responder a una pregunta aparentemente sencilla:

¿Qué necesito yo?

Quizá necesitamos descanso.

Espacio.

Afecto.

Reconocimiento.

Seguridad.

Autonomía.

Contacto.

Claridad.

Expresar algo.

Establecer un límite.

Cerrar una situación.

Cuando no reconocemos nuestras necesidades, resulta mucho más difícil expresarlas.

Y cuando no las expresamos, pueden aparecer frustración, resentimiento o sensación de desconexión.

La Terapia Gestalt puede ayudarnos a prestar mayor atención a aquello que necesitamos en cada momento.

Responsabilidad no significa culpa

La responsabilidad es otro concepto importante dentro de la mirada Gestalt.

Pero conviene diferenciar claramente responsabilidad de culpa.

Responsabilizarnos no significa pensar que todo lo que ocurre es culpa nuestra.

No podemos controlar cómo actúan los demás.

No elegimos todas las circunstancias que vivimos.

No somos responsables de determinadas experiencias que otras personas nos han hecho atravesar.

La responsabilidad comienza cuando nos preguntamos:

“¿Qué puedo hacer yo con lo que está ocurriendo?”

Podemos no ser responsables de que alguien nos trate de determinada manera.

Pero sí podemos explorar qué límites queremos establecer.

No podemos controlar que alguien nos rechace.

Pero podemos observar cómo nos relacionamos con ese rechazo.

No podemos modificar nuestra historia.

Pero podemos trabajar sobre la influencia que continúa teniendo en nuestra vida.

Ese cambio de perspectiva puede devolvernos capacidad de acción.

Aceptación y cambio: una aparente contradicción

Existe una idea interesante dentro del crecimiento personal:

Muchas veces intentamos cambiar porque rechazamos completamente cómo somos.

“No quiero sentir miedo.”

“Quiero dejar de ser inseguro.”

“Necesito ser más fuerte.”

“No debería afectarme esto.”

Pero cuanto más luchamos contra algunas partes de nosotros, más presentes pueden hacerse.

El proceso puede ser diferente cuando empezamos por reconocer:

“Esto es lo que está ocurriendo ahora.”

Aceptar no significa resignarse.

Significa dejar de negar la experiencia presente.

Puedo aceptar que siento miedo y aun así hacer algo diferente.

Puedo reconocer que necesito aprobación sin tener que obedecer siempre esa necesidad.

Puedo aceptar que poner límites me genera culpa y, al mismo tiempo, aprender a ponerlos.

La conciencia puede convertirse así en el punto de partida del cambio.

¿Cómo es una sesión de Terapia Gestalt?

No existe una única forma idéntica de realizar todas las sesiones.

Cada proceso depende de la persona, de aquello que esté viviendo y del enfoque del profesional.

Sin embargo, una sesión puede incluir conversación y exploración de aquello que está ocurriendo actualmente.

Durante ese proceso puede prestarse atención a:

  • Las emociones que aparecen.
  • Los pensamientos.
  • Las sensaciones corporales.
  • La manera de expresarse.
  • Las contradicciones.
  • Las necesidades.
  • Las relaciones.
  • Los patrones que se repiten.
  • Lo que la persona evita.
  • Las experiencias pasadas que continúan teniendo presencia.

El objetivo no consiste necesariamente en recibir consejos o instrucciones.

En muchas ocasiones, el trabajo consiste en ayudar a que la persona pueda observar aspectos de su experiencia que antes pasaban desapercibidos.

¿Qué ocurre durante una primera sesión?

La primera sesión suele ser un espacio para conocer qué está ocurriendo y qué ha llevado a la persona a buscar acompañamiento.

Puede partirse de preguntas como:

¿Qué está ocurriendo actualmente?

¿Qué te gustaría comprender?

¿Qué situaciones se están repitiendo?

¿Qué está generando mayor malestar?

¿Qué has intentado hasta ahora?

¿Qué esperas encontrar en este proceso?

No es necesario llegar a la primera sesión sabiendo exactamente qué quieres trabajar.

A veces la propia dificultad consiste precisamente en sentir:

“Sé que algo no está bien, pero no sé explicar qué me pasa.”

Eso también puede convertirse en un punto de partida.

¿Tengo que tener un problema grave para trabajar desde la Gestalt?

No necesariamente.

Un proceso de autoconocimiento no tiene que comenzar únicamente cuando sentimos que nuestra vida está completamente desbordada.

Una persona también puede querer conocerse mejor.

Entender cómo funciona en sus relaciones.

Aprender a reconocer sus emociones.

Explorar determinados patrones.

Revisar decisiones importantes.

Conectar mejor con sus necesidades.

Comprender hacia dónde quiere dirigir su vida.

El crecimiento personal también puede aparecer desde la curiosidad.

No solamente desde el sufrimiento.

Terapia Gestalt y crecimiento personal

La Terapia Gestalt puede entenderse también como una herramienta para profundizar en el crecimiento personal.

Pero crecimiento personal no significa necesariamente convertirnos en una versión perfecta de nosotros mismos.

Quizá no se trate de ser siempre más productivos, seguros, positivos o exitosos.

A veces crecer significa:

Aprender a reconocer cuándo tenemos miedo.

Poner un límite aunque resulte incómodo.

Dejar de intentar satisfacer constantemente a los demás.

Aceptar que tenemos necesidades.

Permitirnos pedir ayuda.

Comprender un patrón que llevamos años repitiendo.

Cerrar una etapa.

Tomar una decisión más coherente con nosotros.

El crecimiento puede consistir menos en añadir cosas y más en comprender aquello que ya está ocurriendo dentro de nosotros.

Diferencias entre Terapia Gestalt y otras formas de acompañamiento

La Terapia Gestalt tiene características propias, aunque comparte elementos con otros enfoques humanistas y de crecimiento personal.

Uno de sus rasgos más característicos es la atención que presta a:

  • La experiencia presente.
  • El darse cuenta.
  • El contacto con las emociones.
  • Las sensaciones corporales.
  • Las necesidades.
  • La responsabilidad personal.
  • La relación con los demás.
  • La integración de diferentes partes de nuestra experiencia.

Esto no significa que sea necesariamente mejor o peor que otros enfoques.

Cada persona puede conectar de manera diferente con una forma de trabajo.

Lo importante es encontrar un acompañamiento adecuado a las necesidades de cada caso.

¿La Terapia Gestalt trabaja con el pasado?

Sí, puede explorar experiencias del pasado.

Pero generalmente el interés se encuentra en comprender cómo esas experiencias continúan presentes actualmente.

Por ejemplo:

Quizá en tu infancia aprendiste que expresar enfado era peligroso.

Podemos explorar aquella experiencia.

Pero también podemos observar qué ocurre hoy cuando necesitas decirle a alguien que estás enfadado.

¿Qué sientes?

¿Qué imaginas que ocurrirá?

¿Qué haces?

¿Qué evitas?

Así, pasado y presente no están separados.

La historia permite comprender.

La experiencia actual permite trabajar sobre lo que sigue ocurriendo.

¿Para quién puede ser interesante un proceso de autoconocimiento desde la Gestalt?

Puede resultar especialmente interesante para personas que sienten curiosidad por comprender mejor su mundo interno y su manera de relacionarse.

Por ejemplo, cuando aparecen preguntas como:

¿Por qué reacciono así?

¿Por qué me cuesta tanto poner límites?

¿Por qué necesito que todo el mundo esté bien conmigo?

¿Por qué termino repitiendo relaciones similares?

¿Por qué me exijo constantemente?

¿Por qué me cuesta saber qué quiero?

¿Por qué algunas situaciones me afectan mucho más de lo que esperaba?

¿Por qué sé lo que debería hacer pero sigo sin poder hacerlo?

Todas estas preguntas tienen algo en común.

Invitan a dejar de mirar únicamente lo que ocurre fuera y comenzar también a observar qué está ocurriendo dentro.

Terapia Gestalt y enfoque sistémico

La mirada Gestalt también puede complementarse con otros enfoques, como el sistémico.

Mientras que el trabajo Gestalt presta especial atención a nuestra experiencia y a cómo nos relacionamos con aquello que vivimos, una mirada sistémica puede ayudarnos a observar las relaciones y contextos de los que formamos parte.

Nadie se desarrolla completamente aislado.

Crecemos dentro de una familia.

Construimos relaciones.

Aprendemos determinadas formas de comunicarnos.

Asumimos roles.

Recibimos mensajes sobre quién debemos ser.

Por eso algunos patrones resultan más comprensibles cuando observamos no solamente al individuo, sino también el sistema en el que esos patrones se desarrollaron.

La combinación de ambas miradas puede permitir una comprensión más amplia de determinadas dinámicas personales y familiares.

¿Cuándo puede ser buen momento para iniciar un proceso?

No existe un momento universal.

Pero quizá puede ser interesante explorar un proceso de autoconocimiento cuando sientes que:

  • Repites situaciones que no consigues comprender.
  • Tus relaciones terminan siguiendo patrones parecidos.
  • Te cuesta saber lo que necesitas.
  • Tienes dificultades para poner límites.
  • Sientes que vives demasiado pendiente de las expectativas ajenas.
  • Te cuesta identificar o expresar emociones.
  • Existe una contradicción entre lo que quieres y lo que haces.
  • Estás atravesando un cambio importante.
  • Te encuentras ante una decisión vital.
  • Deseas conocerte con mayor profundidad.
  • Sientes que llevas tiempo funcionando en “piloto automático”.

No necesitas tener todas las respuestas para empezar.

A veces una pregunta es suficiente.

Preguntas frecuentes sobre Terapia Gestalt

¿Qué es la Terapia Gestalt en pocas palabras?

La Terapia Gestalt es un enfoque humanista centrado en aumentar la conciencia sobre nuestros pensamientos, emociones, necesidades, sensaciones y formas de relacionarnos. Presta especial atención a la experiencia presente y al desarrollo del autoconocimiento.

¿Para qué sirve la Terapia Gestalt?

Puede utilizarse para explorar emociones, patrones de comportamiento, relaciones, límites, necesidades, conflictos internos y diferentes procesos de crecimiento personal. El trabajo concreto depende de cada persona y de aquello que quiera comprender.

¿Qué significa el “aquí y ahora” en Gestalt?

Significa prestar atención a la experiencia que está ocurriendo en el presente. Aunque puedan explorarse acontecimientos del pasado, interesa especialmente comprender cómo esa historia sigue influyendo en lo que pensamos, sentimos o hacemos actualmente.

¿Qué es el “darse cuenta” en Terapia Gestalt?

El darse cuenta consiste en desarrollar mayor conciencia sobre aquello que estamos experimentando: pensamientos, emociones, sensaciones corporales, necesidades y comportamientos. Esta conciencia puede ayudarnos a reconocer respuestas automáticas y explorar alternativas.

¿La Terapia Gestalt trabaja las emociones?

Sí. La experiencia emocional forma parte del proceso Gestalt. El objetivo no es eliminar determinadas emociones, sino aprender a reconocerlas, comprenderlas y observar cómo nos relacionamos con ellas.

¿La Terapia Gestalt trabaja con la infancia?

Puede explorar experiencias de infancia cuando resulten relevantes para comprender la situación actual. Sin embargo, no se centra exclusivamente en reconstruir el pasado, sino también en cómo esas experiencias continúan manifestándose en el presente.

¿La Terapia Gestalt puede ayudar a identificar patrones?

La observación de patrones es una parte frecuente del trabajo de autoconocimiento. Prestar atención a situaciones repetitivas, emociones, pensamientos y reacciones puede ayudar a comprender determinadas formas habituales de relacionarnos.

¿Qué diferencia existe entre Gestalt y autoconocimiento?

El autoconocimiento es un proceso amplio de comprensión de uno mismo. La Gestalt es uno de los enfoques desde los que puede trabajarse ese autoconocimiento mediante la atención a la experiencia presente, las emociones, las necesidades y la forma de relacionarnos.

¿Cuánto dura un proceso de Terapia Gestalt?

No existe una duración universal. Cada proceso depende de la persona, de aquello que desea trabajar, de sus circunstancias y de cómo evoluciona el acompañamiento.

¿Necesito saber exactamente qué me pasa antes de comenzar?

No. Precisamente parte del proceso puede consistir en descubrir qué está ocurriendo. Sentir que algo no encaja, reconocer una situación que se repite o tener deseo de conocerte mejor puede ser suficiente para comenzar a explorar.

Conocerte antes de intentar cambiarte

Muchas veces iniciamos un proceso personal con una idea muy clara:

“Quiero dejar de ser así.”

Quiero dejar de tener miedo.

Quiero dejar de necesitar aprobación.

Quiero dejar de reaccionar de esta manera.

Quiero dejar de sentirme inseguro.

Pero quizá existe una pregunta anterior:

¿Comprendo realmente por qué esta parte de mí está aquí?

La Terapia Gestalt propone prestar atención antes de intentar corregir.

Observar.

Sentir.

Reconocer.

Comprender.

Darnos cuenta de cómo estamos viviendo determinadas situaciones.

Porque quizá algunas de nuestras formas de reaccionar comenzaron como maneras de adaptarnos, protegernos o conseguir aquello que necesitábamos.

Entenderlas no significa que tengamos que mantenerlas para siempre.

Significa poder relacionarnos con ellas desde un lugar diferente.

Cuando empezamos a identificar qué sentimos, qué necesitamos, qué tememos y qué patrones estamos repitiendo, dejamos de vivir algunas situaciones de una manera completamente automática.

Y entonces aparece algo esencial:

la posibilidad de elegir.

Si sientes que quieres comprender mejor determinados patrones, emociones o situaciones que se repiten en tu vida, un proceso de autoconocimiento puede ofrecerte un espacio para explorarlos.

En mis sesiones de crecimiento personal en Sevilla trabajo desde herramientas como la Terapia Gestalt y el enfoque sistémico para acompañarte a comprender mejor cómo te relacionas contigo mismo, con los demás y con aquello que estás viviendo.

No se trata de decirte cómo deberías vivir.

Se trata de ayudarte a mirar con mayor claridad lo que ya está ocurriendo dentro de ti.

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